+ Vida en Margarita
La palabra” yoga” viene del sánscrito “ioga” y significa “unión”, se refiere a una tradicional disciplina física y mental que se originó en la India. Al practicar yoga se logra la unión del cuerpo y la mente con el espíritu o la esencia infinita de dios, sea cual sea la creencia que tengas sobre ese dios, al hacer yoga reconectas con la esencia infinita que te conforma.
Nosotros, como seres humanos, somos un micro universo dentro de un macro universo y quien toma conciencia de sí mismo, quien aprende a conocerse, aprende a conocer el universo entero, una de las formas de aprender a conocernos y alinearnos con la energía de la naturaleza es practicando yoga.
Estamos íntimamente relacionados con la naturaleza, ella es parte de nosotros y nosotros somos parte de ella. Al hacer del yoga una práctica habitual nos conectamos con nuestra esencia divina y nos convertimos en seres más tolerantes, amables y condescendientes; reconocemos como vivir en equilibrio con la naturaleza y se hace más claro y evidente que la fuente de la salud es la prevención y una de las formas de prevenir es activando el cuerpo haciendo yoga. Las posturas del yoga, llamadas “asanas” nos ayudan a desintoxicar el organismo, estimulan el sistema endocrino y circulatorio, oxigenan el cerebro, nos colocan en estado de meditación activa y adquirimos flexibilidad, no solo corporal sino también mental.
Ir más allá del diálogo interno para penetrar la mente silenciosa mientras sudas y sanas es “La Experiencia del Temazcal”.
Hoy vamos a hacer un recorrido almico y para eso les tengo un regalo de transformación. Les obsequiaré una herramienta que puede proporcionar una liberación a fondo del cuerpo físico limpiándolo con una técnica llamada TEMAZCAL la cual disponemos desde hace muy poco aquí en Margarita y es un legado de la civilización Azteca.
Rosanna y Miguel como el resto de los habitantes de la isla de Margarita se vieron muy afectados con la vaguada de diciembre de 2010, situación que cambio radicalmente sus vidas. A la puerta de su casa llegaba abundancia de barro, tierra, piedras, ramas y hiervas.
Es ahí cuando ocurre una transformación en sus mentes científicas y descubren que la isla les implora crear un Temazcal.
Como la vida es la vida, Rosana y Miguel identifican sus talentos singulares, esos que laten dentro de cada uno de nosotros y que solo pocos escuchan y apartan la ingeniería de sus vidas comprometiéndose a fabricar un Temazcal y colocarlo al servicio de los demás.
Que es un Temazcal? Se limpia el cuerpo físico en una sola sesión? Basta con la intención? alguien que no crea puede ir? Para quienes es recomendado? Para quienes es contraproducente?
Aglomeraciones de personas atropellándose para comprar cualquier cosa, niños cansados llorando o extraviados en una tienda por departamentos, parejas discutiendo por cualquier diferencia, mucho ruido, tráfico, velocidad, presión… ¿A esto llamamos Navidad
“Lentitud es belleza”, escribió la poeta Blanca Varela. ¡Cuánta verdad en ese verso! Desde siempre he sentido el exceso de velocidad que imprimimos a todo lo que hacemos, como uno de los grandes males de esto que llamamos progreso y vida moderna. Siempre vamos de carreras, sin darnos tiempo para vivir cada experiencia al ritmo natural y propio que ésta nos pide o sin darnos permiso de simplemente no hacer nada. La velocidad se ha sobrevalorado mientras la lentitud se estigmatiza. En nuestra sociedades exitistas se cree que andar más rápido y haciendo cosas sin parar nos vuelve más productivos, nos mantiene en el carril del logro y la ganancia, en cambio la lentitud es vinculada con fracaso, atributo de bobos, flojos y perdedores. Casi nadie se detiene a preguntar ¿hacia dónde corro con tanta prisa? ¿para qué? ¿para llegar a dónde, exactamente?…
En los últimos tiempos notamos un interés excepcional en muchas personas en practicar disciplinas tan milenarias como el tai chi y el yoga. Hay una tendencia en el ambiente a buscar el equilibrio del cuerpo y la mente, una suerte de “despertar” y cierto retorno a lo básico, donde la armonía y el equilibrio emanan de adentro de uno mismo. Cada día más personas se alimentan mejor, hacen este tipo de ejercicios, practican la meditación como una forma de buscar la salud, paz y bienestar.
Así vemos como el yoga se ha hecho presente en el día de día insular y está entrando incluso en las empresas como una forma de garantizar la salud de los empleados, a la luz de la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (Lopcymat), que lo ha establecido como “norma”. Mejor elección no se pudo hacer, porque los beneficios de esta práctica tan antigua son grandiosos y las limitaciones para ejecutarla son realmente muy pocas.
Julieta Aldrey es una de las más reconocidas exponentes de esta disciplina en la Isla de Margarita y hablar con ella ya es una experiencia enmarcada dentro del llamado “movimiento slow”, donde la realización de actividades placenteras y saludables son el norte.
El ser humano es una entidad bioenergética e integral, cuyo principio vital o energía es quien le dá orden, gobierno, armonía y equilibrio al organismo en sus funciones y que el terreno dento-maxilo-facial es de primordial importancia para el restablecimiento del equilibrio energético. Bajo esta premisa una margariteña de pura cepa funda en el sector La Mira del municipio Antolín del Campo "Odontoser C.A."
Elvira Rosas es graduada en la facultad de Odontología de la UCV, tiene 18 años de experiencia como Odontóloga y aunque estudió en la capital para convertirse en una profesional, dejó su corazón sembrado en las fértiles tierras de Antolín del Campo, en la Isla de Margarita, donde hoy celebra el segundo aniversario de Odontoser, un sueño hecho realidad.
Creció llena de amor y cariño, su abuela, Bruna Pastora Rosas, era una dama que gozaba de gran respeto, cariño y admiración por parte de la comunidad antolinense, era una defensora de la cultura y de las costumbres margariteñas, una de esas mujeres que “bailaba con una cayena en la oreja la música típica margariteña”.
A Eduardo Alfonzo lo podríamos ver remontando las olas en cualquier playa de Margarita ó en cualquier otro país y lo menos que nos imaginaríamos es que se trata de un avezado médico oriental, con extenso conocimiento de las terapias llamadas bioenergéticas, alternativas y vibracional.
“Así como hay sonidos que sanan, hay otros que pueden causar mucho daño a nuestro organismo, porque afecta nuestros campos bio eléctricos, siendo estos, campos energéticos muy profundos que todos poseemos”, afirma el experto en el inicio de una de sus terapias que hace en la Urb. Sabanamar de Porlamar, Isla de Margarita.
Para entrar a la consulta lo primero que hay que hacer es quitarse los zapatos y dejarlos en la entrada. “Yo evito que las personas entren con los zapatos para precisamente evitar que se adhieran residuos o energía de la calle, además es muy higiénico”, dijo al recibirnos.
El primer contacto que hace con sus pacientes es contario a lo que se puede apreciar en un hospital o clínica privada. “Para mí es muy importante mirar a los ojos a mi paciente, porque a través de ellos puedo obtener mucha información. Luego le pregunto si siente feliz, cómo esta de ánimo, si se sienten con desanimo, como andan sus emociones, si está bien en el amor, si le gusta su trabajo, qué le agobia o qué le alegra; A veces sencillamente perdieron el norte u orientación de sus vidas o por el contrario algún tipo de padecimiento fisiológico mental o hasta espiritual lo perturba y es allí donde se encuentra la raíz de muchos padecimientos en el plano físico”.





