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El movimiento Slow es una corriente cultural que promueve calmar las actividades humanas, propone tomar el control del tiempo, más que someterse a su tiranía, esto se consigue dando prioridad a las actividades que redundan en el desarrollo de las personas, encontrando un equilibrio entre la utilización de la tecnología orientada al ahorro del tiempo y tomándose el tiempo necesario para disfrutar de actividades como dar un paseo o compartir una comida con otras personas.
Los que promueven este movimiento creen que, aunque la tecnología puede acelerar el trabajo, así como la producción y distribución de comida y otras actividades humanas, las cosas más importantes de la vida no deberían acelerarse.
El movimiento Slow comenzó cuando, en protesta por la apertura de una tienda de McDonald's en la Piazza di Spagna (Roma), se creó la organización formal Slow Food.
Los objetivos del movimiento son hacerle frente a la homogeneización y a la globalización, potenciando la felicidad y la auto-determinación.
En Venezuela apenas comenzamos a mirar la vida slow a pesar de que en nuestro país el movimiento existe desde el mismo momento en que se fundó Slow Food Internacional en un acto en el Hotel Meri-dien Etoile de París el 8 de diciembre de 1989. Allí el investigador e historiador José Rafael Lovera pronunció un discurso con el que introdujo a Latinoamérica y a Venezuela en la militancia de la biodiversidad y la defensa de los productos propios.
En la actualidad la asociación italiana se encuentra apoyando proyectos de agricultura sostenible con productores de cacao de Barlovento y con pescadores de Los Roques: "Nosotros defendemos la variedad vegetal, las cosechas, las recetas de cocina tradicionales y la biodiversidad. Defender a los pequeños productores es parte del trabajo slow food", señaló el master of food de Slow Food, Gilberto Venturini
Slow Food comienza a fortalecerse en Venezuela —aunque literalmente de forma lenta—, alentando un futuro en el que pareciera que la gastronomía y todo lo que tiene que ver con ella entrará de lleno en los benéficos preceptos de la red mundial.
El movimiento Slow aconseja algunos modos de calmar el ajetreo cotidiano:
• Conseguir un hobby o pasatiempo tranquilo, como la lectura, escritura, hacer punto (tejer), la pintura o la jardinería[
• Mirar poco o nada el reloj; los fines de semana, procurar levantarse de la cama respetando los ritmos naturales del sueño, en lugar de ponerse la alarma (el despertador), así como no llevar el reloj encima
• Hacer la compra en un mercado de productos frescos (preferentemente local y con puestos de los propios agricultores)[
• Preparar una comida para poder sentarse con tranquilidad, y saborearla sin tener encendido el televisor, o leyendo algo que genere sosiego. Disfrutar de la conversación, si se come con otras personas, o de la paz que puede dar el comer solo
• En vacaciones, procurar bajar el ritmo; no intentar llegar a todo lo que nos gustaría ver y visitar. Viajar a ciudades con restaurantes de comida local donde se pueda comer con tranquilidad
• Limitar la lista de cosas pendientes; tomarse el tiempo necesario para las personas y actividades con las que se disfruta
La nutricionista Marta Hurtado en una entrevista ofrecida para la revista Estampas, ofrece tres recomendaciones, viables para promover un estilo de vida slow adaptado a la realidad cercana de cualquier familia:
1. No asociar la comida rápida con un premio. "Si un padre convierte la visita a restaurantes de comida rápida en la fiesta del fin de semana o en la recompensa para un niño, termina generando una asociación de ese tipo de comida con éxito y alegría, lo que conlleva una mayor dependencia. Además, la fast food ofrece sabores muy intensos. ¿Después que un refresco hace una fiesta de gas y azúcar en la lengua, crees que te va a gustar la lechuga?".
2. Organizarse para que la comida sana también pueda ser rápida. Hurtado cree imprescindible que las familias se tomen tiempo para preparar alimentos nutritivos sin que eso altere su ritmo de vida. "Las familias deben organizarse. Una posibilidad es preparar en un día los alimentos de la semana, como granos, protéicos, vegetales y luego refrigerarlos. Verán que complementar y ensamblar un almuerzo o cena se hace tan rápido como una hamburguesa o una arepa, pero mucho más saludable".
3. A la hora de comer, aplicar el concepto de los cinco colores de los alimentos. La nutricionista indica que ésta es la mejor manera de conseguir micronutrientes como vitaminas y antioxidantes, que tanta falta hacen para mejorar las funciones del organismo. "Al día deberían consumirse alimentos que contengan estos cinco colores: el rojo, como el tomate, el pimentón o la remolacha; el verde, que incluye el brócoli y otros vegetales; el blanco, representado por el coliflor, las cebollas y el ajo; el naranja, que incluye la naranja, zanahoria, auyama y lechosa; y el morado, que estaría representado por la berenjena, las moras o las ciruelas".
4. Tener cuidado con los multivitamínicos. Aunque la nutricionista asegura que se ha hecho necesario recetar suplementos vitamínicos debido a la insuficiencia de nutrientes en nuestra alimentación, advierte que su uso indiscriminado puede ser inconveniente. "No es sano abusar de estas cápsulas y mucho menos sin la recomendación de un especialista, porque si no tenemos conciencia de la interacción de estos suplementos, podrían no hacer efecto o ser desechados por el organismo".
Al final, todo parece una cuestión de sentido común y de tomarse las cosas con más calma. "No podemos estar bien si estamos mal alimentados. Y tenemos que buscar la forma de organizarnos en la alimentación para poder cubrir nuestros requerimientos. De nada vale tener un Ferrari y ponerle papelón con limón como combustible. Apuesto a que muchos se preocupan más por ponerle el aceite indicado a su carro que cuidarse a sí mismos. No entiendo cómo somos tan irresponsables con el vehículo más perfecto, que es nuestro organismo", sentencia Marta Hurtado.
El fundador del movimiento de la Slow Food, Carlo Petrini, lo resume de esta manera: "No tiene sentido forzar los ritmos de la vida. El arte de vivir consiste en aprender a invertir el tiempo en todas y cada una de las cosas".
En Somos Margarita creemos que promover un estilo de vida más calmado, incluir ejercicios como el Yoga, alimentarse sanamente, tener espacios de meditación y esparcimiento y sonreírle a la vida nos hacen seres más felices, nos resulta mucho más ecológico y nos fortalece el trino cuerpo-mente-espíritu. Te animas?
Patricia Chalbaud
Fuentes: www.slowfood.com
http://www.eluniversal.com/estampas/anteriores/030208/encuentros3.shtml
http://www.eluniversal.com/estampastematica/archivo/saborL260108/vivirsaborL2.shtml


















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