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Últimamente hablamos mucho de temas “verdes”. Términos como ecología, cambio climático, sostenibilidad y sustentabilidad, reciclar, reutilizar, CO2, gases efecto invernadero y muchos otros se encuentran en nuestro día a día. El conocimiento de lo que sucede a nivel ambiental en nuestro planeta maraca una nueva pauta, sabemos más ahora de las consecuencias de nuestros actos, pero hasta qué punto tenemos “conciencia”? hasta qué punto sentimos verdadero respeto y amor por la madre tierra? Y hasta qué punto llevamos a cabo acciones que nos hagan cuidar a la gran madre que nos sustenta la vida?
Leyendo, buscando, husmeando me encontré con Satish Kumar, pensador budista y editor de la revista “Resurgence” en el Reino Unido, quien promueve la llamada "Ecología Profunda", una visión espiritual de la ecología que hace encuentro con la madre naturaleza desde el agradecimiento por todo lo que nos da mientras la habitamos y nos baja del altar supremo donde nos subimos los seres humanos para hacernos “superiores” dejándonos en la horizontalidad de solo ser una más de las 8.4 millones de especies que habitan el planeta y que tiene el derecho de existir en equilibrio y armonía.
Según Kumar, debemos agradecer cada regalo de la naturaleza en esta vida, responsabilizarnos por nuestras acciones y vivir en equilibrio con la madre tierra y en Somos Margarita Verde creemos firmemente que allí radica el comienzo de nuestra salvación y la de muchas generaciones venideras.
Para “accionarnos” podemos comenzar dando los pasos sencillos que recomienda Kumar para combatir el consumismo, abordar el problema del calentamiento global y empezar a vivir una vida además de naturalmente equilibrada, llena de mucha más alegría.
1. Cambiar nuestra actitud
Nuestra cultura industrial se centra en el ser humano y es utilitaria. Valoramos la naturaleza por la utilidad que tiene para nosotros. Si queremos tener un futuro sostenible, hemos de cambiar este punto de vista. Hemos de admitir que toda vida tiene un valor intrínseco. En lugar del cálculo utilitario, necesitamos un paradigma del mundo reverente, respetuoso. Entonces destruiremos, envenenaremos y mataremos menos, y protegeremos, respetaremos y celebraremos más.
2. Vivir con sencillez
El alto estándar de vida — medido por el dinero y la adquisición económica – se ha convertido en el todo y en el fin de la sociedad moderna. Para llevar una vida respetuosa con el medio hemos de buscar la calidad de vida. Dicho de una forma más directa: hemos de empezar a vivir con mayor sencillez, de modo que otros puedan, sencillamente, vivir. Cualquier necio puede complicarse la vida; hace falta inteligencia para simplificarla.
3. Consumir menos
la población mundial es al 31 de Octubre superior a los siete mil millones y los seres humanos, según su índice de consumo actual, exceden la capacidad de la tierra, algo por lo que tendremos que asumir una responsabilidad personal. Por tanto, debes vivir con más sobriedad, tomando de la naturaleza sólo lo que haga falta, de modo que dejes una huella menos profunda en el mundo. «En el mundo hay suficiente para las necesidades de todos, pero no para la codicia de todos», dijo Mahatma Gandhi.
4. No malgastar
Cada día se arrojan al mundo natural millones de toneladas de desperdicios, algo que el mundo no puede asimilar. La montaña de lavadoras, neveras, computadores, celulares y televisores crece; la mayor parte acaba enterrado, desperdiciando recursos y creando riesgos para la salud y para el medio ambiente. Millones de botellas y de bolsas de plástico atascan y asfixian el sistema, contaminando ríos y océanos. Por tanto, usar objetos de segunda mano, reparar y reciclar deben considerarse grandes virtudes. Un paso muy sencillo consiste en reutilizar las bolsas de plástico, o llevar una bolsa de tela cuando vamos de compras. Otro es redescubrir la vieja máxima «arréglatelas y arregla», resistiéndose a la tentación de reemplazar los aparatos viejos y los muebles cuando los viejos aún puedan ser de utilidad.
5. No usar productos perjudiciales
Cuando limpiemos la casa y lavemos la ropa, usemos productos orgánicos, que no contaminen el medio ambiente. Al edificar, elaborar prendas de vestir y muebles, demos preferencia a los materiales naturales y locales.
6. Caminar
Nuestras vidas han llegado a depender de los autos, incluso para cubrir distancias cortas. Esta falta de ejercicio favorece la obesidad y la mala salud. Vivimos en casas, nos desplazamos en carros y trabajamos en oficinas climatizadas; apenas entramos en contacto con el mundo natural. Pero si no conocemos, no vemos y no experimentamos la naturaleza, ¿cómo podremos amarla? Y si no amamos la naturaleza, ¿cómo podremos protegerla? Por tanto, pasear en la naturaleza, dedicar unas vacaciones al senderismo o ir andando al trabajo pueden ser una vía de acceso real a la vida en equilibrio
7. Hacer el pan
Gandhi defendía la elaboración en casa de las prendas de vestir, hilando y tejiendo, como una forma de desafiar al consumismo, entroncarnos en la tradición y proclamar las virtudes de la simplicidad. Para nosotros, hacer nuestro propio pan puede cumplir el mismo propósito.
8. Meditar
Nuestras vidas son demasiado ajetreadas y estresantes. La presión del trabajo, la búsqueda del éxito, el intento de mejorar, de asimilar el exceso de información. . . todo esto aumenta nuestro nivel de estrés. Para recuperar el equilibrio, hemos de tomarnos algún tiempo durante el día para renovarnos, para desarrollar nuestra alma, para reflexionar, para dedicarlo a la creatividad y para mantener una relación correcta con el mundo natural, de modo que podamos desarrollarnos y crecer. Cada día, durante al menos media hora, necesitamos estar solos, en calma y en silencio, para que el resto del día se fundamente en la tranquilidad.
9. Trabajar menos
A pesar de la producción en masa, la industrialización, la automatización y la mecanización, padecemos un exceso de trabajo y a menudo estamos agotados. Con demasiada frecuencia, cuando la gente vuelve a casa del trabajo no tiene fuerzas más que para sentarse delante del televisor. A pesar de nuestra salud y de nuestro crecimiento económico sin precedentes, nuestro trabajo nos esclaviza. Para gozar de un futuro sostenible hemos de trabajar menos, hacer menos, gastar menos y ser más. Reduzcamos el ritmo y vayamos más lejos. Del mero hecho de existir nacerán relaciones personales, celebraciones y alegría. La vida sostenible es una vida gozosa. El sistema actual de deudas, pago de hipotecas y otras obligaciones nos lleva a trabajar más, pero si fuéramos conscientes, podríamos rediseñar nuestras vidas para crear un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida. ¡Querer es poder!
10. Estar informados
Nadie puede trazar un plano para llevar una vida en equilibrio con la naturaleza, cada uno de nosotros debe desarrollar sus propias ideas. Pero es importante edificar sobre todo, los nuevos pensamientos en este campo. Hay mucha información que puede ayudarnos.
Si deseas más información sobre las formas de cuidar el medio ambiente, actividades ecológicas y material de interés visita www.somosmargaritaverde.blogspot.com o escríbenos a
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