Margarita - 100 años Coronación Virgen del Valle
La Virgen Del Valle: Hacia Los Cien Años de la Coronación Canónica y Noventa Del Patronato (V)
Régulo F. Hernández C.
Monseñor José María Pibernat, con su característico lenguaje de sacerdote exégeta de las virtudes marianas, nos habla de la importancia del Patronato en relación con las exigencias del culto litúrgico, y de las diligencias de Monseñor Sixto Sosa para obtener del Papa Benedicto XV, el 27 de abril de 1921, la decisión de constituir a Nuestra Señora del Valle Patrona Principal de la Diócesis de Guayana, cuya extensión territorial cubría más de la mitad de la República, pues abarcaba, además de Bolívar, todos los estados orientales y los Territorios Federales. La respuesta de Roma fue como sigue: “Su Santidad, pues, acogiendo muy afectuosamente las súplicas presentadas por el Rdmo. Sr. Cardenal Antonio Vico, Prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos, ha declarado y constituido con su Autoridad Suprema a la Beatísima Virgen María bajo el título popular de Nuestra Señora del Valle, cuya fiesta se celebra el día 8 de septiembre, o sea el de su natividad, por Patrona Principal de la Diócesis de Guayana, atribuyéndose todos los privilegios y honores que por derecho competen a los Patrones Principales de lugares. No obstante cualesquieras cosas en contrario. Día 27 de abril de 1921”. El prelado monseñor Vásquez anuncia a los fieles “la magnífica noticia (…) Se trata de la buena nueva” del Patronato.
En Boletín Eclesiástico se describe con abundancia de detalles la llegada de monseñor Sixto Sosa, obispo de la Diócesis y los actos religiosos. El 6 de septiembre arriba el Prelado al “segundo puerto de Pampatar”, es recibido por “sus amantes diocesanos”, precedidos por el vicario de la Isla, presbítero bachiller Eduardo de Jesús Vásquez y los curas Juan Cañellas, José Cicconardi y José María Pibernat; además asisten el doctor Salvador Villalba, Braulio Fermín y Manuel Brito en representación del general José María Bermúdez, vicepresidente del estado Nueva Esparta. El momento de la marcha hacia Porlamar “es la hora del crepúsculo. Al sonido de las campanas elévanse al cielo las plegarias, como vuelo de místicas palomas”. Con muy edulcoradas palabras se habla de la “selecta comitiva”, del sonido de los cohetes, “que hablan desde las nubes con lenguas de fuego del entusiasmo reinante en los corazones.
El Prelado recibe afablemente los honores de las más cumplidas hospitalidades, en unión de los dignos acompañantes”. El 7 en la mañana, el Obispo se dirige a El Valle. “Gallardos arcos triunfales marcan a trechos el camino que lleva al palacio de la Virgen margariteña”. En la plaza Mariño le dan la bienvenida el Cura Párroco, las autoridades civiles y grupos de fieles; el discurso está a cargo del preceptor Diego de Jesús León, el austero maestro de mi padre. Monseñor Sosa se dirige al templo, acompañado de niños de los catecismos. Supongo que estaban ahí Patricio Boadas, Rafael, Mundo y Diógenes Villarroel, Pablito Boadas, Jesús Suniaga, Felipe Bartolomé, Eduardo y Román Hernández.
En la casa parroquial, las señoritas Esther Moya y Mercedes Villarroel, la mamá de mi madrina Teotiste, dieron la bienvenida, en nombre de algunas corporaciones. En la noche visperal se inician las solemnidades con los rezos del rosario y la oratoria en la cátedra sagrada por el padre Juan Cañellas. En la plaza se oyen los estruendosos cohetes y música a porfía. El ocho de septiembre es el cumpleaños de la Virgen, es el día de máxima solemnidad; el pueblo está lleno de gente de todos los confines de la tan extensa diócesis, que espera desde la madrugada la apertura del templo; en todos los altares se ofician misas y se distribuye el pan divino. Después de la Tercia solemne, se inicia la misa pontifical, las voces melódicas parecen decir al pueblo presente: “Alégrate, hoy es el cumpleaños de la Virgen”.
Luego comienza la procesión y al llegar a la plaza Mariño el presbítero Antonio Arenas “lee el decreto de la Sagrada Congregación de Ritos accediendo a los votos del Clero y pueblo de Guayana y declarando a la Virgen María, bajo el título popular de Virgen del Valle, por Patrona principal de la Diócesis, con todos los privilegios de los Patrones”. El Te Deum pone fin a los actos de la mañana. El Boletín citado describe el octavario como sigue: “Todos los días, hasta el 15 de septiembre inclusive, llenan la iglesia muchedumbres devotas, ávidas del pan de la doctrina santa. Los días 14 y 15 son de inusitada alegría”. Así concluyó la célebre fiesta del Patronato. Este año 2011 se cumplen 90 años de la importante fecha.















