Margarita no sólo es famosa por sus playas sino también por sus montañas, donde se puede disfrutar de un contacto íntimo con la naturaleza como una forma de disfrutar del ya proliferado ecoturismo. Una de las opciones es ascender el Cerro El Cacao, una montaña que se erige desde el Valle de Pedrogonzález hasta Manzanillo. Para iniciar la aventura hay que ir a las faldas del cerro por el lado de Pedrogonzález, un pequeño pueblo que se le llega por Santa Ana o Juangriego. Pregunten donde queda el rancho de Melecio, que esa calle los llevará derechito… El ascenso a través de un camino rocoso, lleno de vegetación xerófila. Dentro de las especies florales que se pueden apreciar, está el Melón de Monte que es una especie de cactus redondo que produce una flor llamada Pitigüey. Otras de las muestras son el Cují o Yaque y el Caracuey.
Habiendo ascendido unos cuantos metros, si voltea puede apreciar el cerro Tragaplata… le llaman así porque según cuenta la leyenda, allí fueron enterradas morocotas que nunca se encontraron. Bien arriba llegarán a una especie de bosque que se caracteriza por la presencia de plantas como el Copey, Bromelias, y la Palma Carana que es con la que se hacen los mapires. Hasta cocoteros nacen en esta tierra fértil.
Ya cercanos a la cima, se divisan Los Frailes (islotes al norte de la isla) y gran parte del municipio Antolín del Campo, donde está Playa El Agua, Playa Parguito y Aricagua, una zona que se caracteriza por la agricultura.
Sin darnos cuenta estamos en el punto máximo del camino: 480 mts. El cuarto y último tramo es la bajada, que nos lleva por caminos similares a los de la subida pero a la inversa. En ese momento es casi mediodía por lo que la parada obligada es en el Rancho El Cacao que es propiedad del señor Adolfo Rodríguez.
El bosque se termina y de repente se observa un majestuoso paisaje marino de lado izquierdo que será la compañía el resto del camino. Ya se aprecia la población de Manzanillo, que es la que nos recibe unos minutos después.

















